establece que la integral definida de una función continua f(x) en el intervalo [a, b] es igual a la diferencia entre los valores que toma una función primitiva F(x) de f(x), en los extremos de dicho intervalo.

La regla se conoce como Regla de Barrow en honor a Isaac Barrow (1630-1677) y también como segundo teorema fundamental del cálculo.
Para resolver una integral definida de una función, es suficiente encontrar una primitiva de la función y sustituir en ella los límites superior e inferior de integración y restar ambos valores.
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